un camino sustentable

un camino sustentable

UN CAMMINO SUSTENTABLE

La sostenibilidad y el respeto al medio ambiente parecen ser las características de quienes están a punto de emprender un viaje a pie. En gran parte, esta suposición es cierta; moverse sin consumir combustibles fósiles y reducir la producción de CO₂ al mínimo ya parece un buen resultado. Asumiendo que cada acción que emprendemos tiene consecuencias, intentamos preguntarnos qué impacto tendrá el viaje que estamos a punto de recorrer en la sostenibilidad y el medio ambiente.
El primer punto crítico se encuentra en el consumo de agua. El viajero suele llegar cada día a un nuevo destino y una nueva bienvenida. Tradicionalmente, incluso los hoteles más modestos proporcionan al huésped ropa de cama y un par de toallas. Si calculamos la cantidad de agua y detergentes, además de la energía necesaria para el lavado, especialmente en periodos de mayor afluencia turística, nos encontramos con cifras impresionantes.

Otro punto delicado es la producción de residuos. A menudo, durante un viaje a pie, encontramos dificultades para clasificar nuestros desechos y muchos albergan la creencia errónea de que un poco de plástico sin clasificar no causa ningún daño. Siempre es necesario pensar en términos macroscópicos. Cualquiera que haya vaciado los contenedores de un albergue en la carretera francesa puede dar fe de la cantidad de material reciclable que se tira sin diferenciación alguna por parte de personas que, por el tipo particular de camino elegido, deben cuidar al máximo el medio ambiente.
Para limitar el impacto de nuestro viaje en el medio ambiente, por tanto, y para mantener la sostenibilidad de este camino, es importante utilizar instalaciones de alojamiento donde pueda utilizar su propio saco de dormir y toallas.

Otra solución interesante que está ganando terreno en rutas con mayor fragilidad ambiental es que, una vez identificada una instalación receptora de bajo impacto ambiental, se tiende a volver a ella al final de cada etapa. A menudo, las etapas de una ruta no son particularmente largas (20-30 km) y están ubicadas en una línea servida por transporte público. Ciertamente no es una desventaja recorrer dos o tres etapas y volver a la misma estructura, quizás utilizando el servicio de tren que es el que tiene el menor impacto de CO2. Este modo también le permite caminar con una mochila más ligera, lo que hace que el camino sea accesible incluso para sujetos menos entrenados.

En varios países europeos se ha convertido en costumbre que quienes recorren los senderos se equipen de una bolsa en la que guardar los residuos que encuentren. Una pequeña contribución a nuestro pobre planeta y un ejemplo virtuoso para quienes no pueden mirar fuera de su propio jardín. ¡Sí podemos hacerlo!

Como dijimos, cada uno de nuestros comportamientos tiene consecuencias económicas y ambientales. La gran producción de contaminantes y CO2 proviene de la cría intensiva de ganado y porcino, lo que sugiere evitar o reducir el consumo de estas carnes. La agricultura intensiva es otro gran problema: grandes extensiones de invernaderos, un mar de plástico y productos químicos. Somos millones y la única forma que tenemos de influir en la economía y la política es tomando decisiones razonables y sostenibles a lo largo del tiempo. Somos el mercado. Comportémonos de forma respetuosa con el medio ambiente y exijamos servicios acordes con esta elección. Cada pequeño gesto puede ayudar a hacer del mundo un lugar mejor.